Un día alguien me dijo que a la muerte hay que tenerle miedo, y yo pregunté ¿por qué? La respuesta “porque es lo más seguro que tenemos en la vida”. Me quedé pensando en esa frase y me di cuenta de que era cierta, pero a la vez un poco absurda. El miedo es necesario en ocasiones, nos hace evitar cosas que podrían dañarnos, es como una alarma que nos indica que podríamos lastimarnos si hacemos ciertas cosas.

Sin embargo, el miedo también puede actuar de enemigo ya que en muchas ocasiones nos impide hacer cosas que queremos hacer, pero que no hacemos por estar condicionados por tener miedo. Podemos tener miedo a lo que pensarán y dirán los demás y si haremos algo bien o no. Vivimos con el pensamiento del “no puedo” y el “no quiero”, nos acostumbramos a la ley del mínimo esfuerzo y eso, aunque no lo creas, hace que nuestro miedo a desarrollar las cosas crezca paulatinamente.

Para superar las situaciones complicadas debemos afrontar nuestros miedos y dejarlos de lado. Será difícil, pero la única manera de vencerlos es enfrentarte a ellos, solamente así encontrarás la fuerza que te hará aprender el cómo sobrellevar tus miedos en las situaciones de apremio.

En la procrastinación el miedo nos puede generar un impulso para postergar nuestras cosas y muchas veces el miedo a una entrega, a un resultado o a una aprobación nos hace propensos a sufrir de procrastinación.