Progreso del Lección
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Al cerebro no le gusta equivocarse ¿a quién sí? Es por eso por lo que cuando cometemos algún error, nuestra mente nos obliga a defendernos de eso. Es como cuando le prometemos a alguien que iríamos con él al gimnasio, oh sí, empezaremos el lunes, el famoso lunes nunca llega, y no digas que no es cierto.

Cuando incumplimos ese compromiso siempre habrá una consecuencia, llegará la pregunta ¿por qué no te vi en el gimnasio? Es ahí cuando nuestro cerebro empezará a tratar de defenderse y es cuando entra el primer punto de dolor, la mentira.

Todos hemos mentido en algún momento de nuestra vida, la mentira nos libra de ocasiones desagradables aunque sea momentáneamente, pero lo que hacemos al mentir no es otra cosa que engañar a nuestro cerebro, nosotros sabemos que no es verdad, pero le decimos a nuestro cerebro que sí, y lo peor es que este lo cree en muchas ocasiones y continúa con la mentira, hay ocasiones en que el cerebro no las cree y eso se llama arrepentimiento.

Pero, si el arrepentimiento no aparece, pues la mentira continua y ahí es cuando harás todo lo posible para que la otra persona te crea, en ese momento entra el segundo punto de dolor del cerebro, las excusas. Una excusa es lo peor que podemos decir a la hora de mentir, las excusas son artimañas que usamos para reforzar a nuestra mentira.

Las excusas las usamos para liberarnos de las cosas que no queremos hacer, por eso es que son tan buenas aliadas de la procrastinación. Cuando postergamos las cosas siempre tendremos una excusa para revalidar nuestra decisión y engañarnos a nosotros mismos y a los demás de que hicimos bien.

Procrastinar es un acto que realizamos por instinto, pero ese instinto viene de una superposición de ideas, en las cuales siempre trataremos de decirle a nuestra mente que hicimos bien en elegir la opción de la procrastinación, las excusas son un arma perfecta para ello.

Estos dos puntos de dolor deben ser erradicados de nuestra mente, como su nombre lo indica, simplemente nos harán sentir mal, y puede que no sea en ese momento, pero a la postre todo lleva a una consecuencia y créeme, cuando la mentira se cae, es lo peor del mundo.