Progreso del Lección
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Todos hemos prometido que íbamos a cambiar nuestra vida de un modo u otro, en algún momento nos hemos decidido a mejorar nuestra salud, nuestra economía o nuestra vida en general. Tiempo después nos hemos dado cuenta de que fracasamos estrepitosamente en ese intento de cambio. Empezamos a experimentar sentimientos de culpa y lo peor es que nuestro desánimo interno se siente aliviado por tener que dejar de fingir y de abandonar ese intento fallido.

Si esto te suena familiar, descuida, es normal, eres una persona normal que ha tenido experiencias de vida real.

La pregunta es ¿por qué nos resulta tan difícil cumplir nuestras promesas de cambio? Nos mentimos a nosotros mismos y nos autosaboteamos, pero eso tiene una explicación. La clave está en como nuestro cerebro está conectado y la manera en que establece nuevas conexiones.

Nuestro cerebro debe seguir un camino determinado, la cuestión es que mientras más usemos ese camino, más fuerte se vuelve, es como si se convirtiera en una especie de supercarretera. La información viajará de forma más rápida, sino que también se dirigirá a la carretera más transitada.

Ahora entonces, se puede tomar otro camino, no necesariamente debemos seguir el mismo, cuando hacemos esto debemos ser conscientes de que tenemos que anular este proceso automático que nos exige bastante esfuerzo cognitivo.

Esto es lo que realmente pasa cuando queremos implantar nuevos hábitos en nuestro cerebro. Con el tiempo esa autopista se irá malgastando y deteriorando, ya no la usaremos tanto, los caminos empiezan a volverse más pequeños. Esto significa que mientras el camino viejo sea más grande que el nuevo, es obvio que nuestra primera reacción será decantarnos por ese. Al cambiar de camino, estamos realizando un esfuerzo mental importante para anular esa decisión y decidirnos por la nueva.

Entonces ¿por qué nos cuesta tanto hacer esta anulación? Esta es la parte complicada, tiene que ver con la diferencia que existe entre la motivación intrínseca y extrínseca.

Cuando queremos realizar un cambio basado en motivaciones intrínsecas siempre habrá variaciones de acuerdo con la personalidad de cada uno de nosotros, tan simple como eso. Simplemente debemos anular constantemente el piloto automático hasta que logremos formar el nuevo hábito.

La alegría intrínseca al realizar el nuevo hábito nos da la suficiente satisfacción y felicidad para poder mantenerlo. Lo que pasa con el cambio de hábitos es que por lo general no está relacionado con motivadores intrínsecos. Nos premiamos en demasía y aunque suene increíble esto es parte del problema, la razón es la siguiente: los motivadores extrínsecos no son sostenibles e impulsados por resultados.

Cuando vinculamos nuestros nuevos comportamientos a una fuente de motivación no sostenible, la motivación tiende a repetirse una y otra vez según los resultados. Si por alguna razón los resultados no llegan, pues no podrá existir una motivación y el comportamiento no podrá reforzarse. Eso llevará al abandono del nuevo comportamiento y de ahí se genera el fracaso de cambiar de hábitos.

En este momento debes estar confundido y quizá desconcertado por lo que te hemos dicho, sé lo que estás pensando, si no podemos siquiera recompensarnos por el esfuerzo que realizamos ¿por qué es tan contraproducente al final? Solo existe dolor sin beneficio y no hay ganancia. Descuida.

La solución es simple y en realidad es mucho más divertida que la extrínseca y motivacional. En lugar de que vinculemos el resultado del comportamiento a un motivador externo, lo que debemos hacer es vincular el comportamiento real, y no solo el resultado, con el motivador intrínseco.

Pongamos un ejemplo, hay una chica, llamémosle Cristina, Cristina quiere adelgazar, ese es su objetivo, ella va todos los días al gimnasio, algo que detesta y mucho. Cada vez que Cristina pierde medio kilo se recompensa yendo de compras. Ahí tenemos el motivador externo, si no logra perder peso, entonces no podrá tener la recompensa y eso podría hacer que abandone el hacer ejercicio.

Aquí lo que Cristina debería hacer es que, en vez de vincular el resultado de la pérdida de peso, debería vincular la actividad, en este caso, el ejercicio, a algo que le guste y ame hacer. Esto también dependerá de la personalidad de Cristina, si es una persona que socializa mucho, podrá ir al gimnasio con sus amigos, si le gusta escuchar música, pues podría hacerlo mientras realiza su rutina de ejercicios.

Si Cristina es una persona competitiva podría hacerse un reto a ella misma. La idea es que de esta manera la actividad en si se vuelva gratificante para Cristina y no solamente el resultado, incluso si deja de hacer ejercicio por una semana no se castigue por eso.

Al igual que con el enfoque intrínseco, no existe resultado ni recompensa. Si vinculamos nuestro comportamiento a nuestras motivaciones intrínsecas, estas serán más agradables y por lo tanto más sostenibles.

Entonces ¿qué es lo que debemos hacer si queremos cambiar o desarrollar nuevos hábitos? Lo primero que debes hacer es tener claros los hábitos que quieras inculcar en tu vida. Hacer una lista con las cosas que te atraen naturalmente y que te dan energía al realizarlas es una buena forma de iniciar.

Lo segundo es vincular una o varias de esas cosas a nuestro nuevo hábito, lo que queremos es desarrollarlo. Cuando hablamos de vinculación realmente nos referimos a realizarlos al mismo tiempo que el nuevo hábito, así de fácil.

El resultado será que nuestro cerebro de ahora en adelante asociará el nuevo hábito con el placer de las actividades que nos gustan. Esto en parte tiene mucho que ver con la cantidad de dopamina que metemos a nuestro cerebro cuando disfrutamos de lo que hacemos y de lo que experimentamos. Sencillo, debemos experimentar lo que mejor nos funcione.