Progreso del Lección
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A lo largo de mis años de investigación me he encontrado con muchas filosofías que ven a la procrastinación como algo más que malo para la vida del ser humano. Existen muchas, pero la que más me ha marcado es la filosofía zen, solo piénsalo, una filosofía que se basa en no esperar nada a cambio y no crear expectativas, al final eso es lo mejor.

La filosofía zen se centra en el “aquí y ahora”, este pensamiento de origen chino basa sus principios básicos en el hinduismo, el cual contacta por medio del budismo. Esta filosofía pretende una enseñanza que se basa en la concentración y la atención plena en cada momento.

Los orientales entendían y entienden la vida como algo efímero y que hay que disfrutar al máximo. Estas creencias nos pueden enseñar mucho más de lo que creemos. En mis años estudiantiles comencé a explorar la filosofía Zen, me intrigaba mucho saber cómo algunas personas pueden llegar a un estado de relajación óptimo.

Me leí cualquier cantidad de libros sobre el tema, incluso me leí el Tao The King de Lao Tse ya que un amigo me lo recomendó. Todas estas enseñanzas me mostraron un camino nuevo en el que mis preocupaciones podían disiparse con el simple hecho de agregar algo a mi estilo vida, ese algo era la meditación.

Te preguntarás ¿Cómo la meditación nos puede ayudar a dejar de procrastinar? Lo mismo me preguntaba yo al principio, trataré de explicarme lo más sencillamente posible. En las filosofías orientales se enseña las formas de mantener un estado de calma, es decir, se combate a todas las causas y factores que puedan afectar a nuestra persona.

El estrés, ansiedad, depresión, entre otros, son factores que nos pueden afectar en demasía si dejamos que nos controlen. La procrastinación es un estado de relajación, sucede cuando estamos saturados o simplemente no queremos hacer las cosas, pero cada vez que postergamos algo lo hacemos con cosas que nos causan placer, y en ese momento entramos a un estado de relajación, que no tiene porque ser saludable, de hecho, no lo es.

Al entrar en ese estado de postergación no podemos mantener una calma total, y eso pasa porque al procrastinar sabemos que estamos haciendo algo incorrecto y nuestra mente empieza a llenarse de sentimientos de culpa y arrepentimiento.

La filosofía Zen es buena para combatir a la procrastinación, te enseña a conectar con la propia naturaleza, además te enseña que todo pasa por algo y que cada cosa tiene su contraparte, la famosa dualidad.

Al entrar en ese estado de “Flow” conectamos con nuestra propia naturaleza y empezamos a dejar de preocuparnos por cosas sin importancia, dándole más atención a las cosas importantes para nosotros.