Progreso del Lección
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Este punto es de los más importantes en este curso, siempre que hablamos de la fuerza de voluntad nos imaginamos una fuerza sobrehumana capaz de hacer que podamos controlar nuestras acciones, emociones y sentimientos. El músculo de la voluntad es quizá, el más poderoso y difícil de mantener ejercitado.

Cualquier cosa que realicemos en la vida, necesita un empujoncito, ese empujón se llama voluntad, sin voluntad no seríamos capaces de realizar nuestras cosas. Nuestra voluntad no es infinita, sino todo lo contrario, se desgasta y en muchas ocasiones no sabemos administrarla y la desperdiciamos en cosas que no nos traen beneficio alguno.

Cuando nos decidimos a empezar las cosas, la voluntad tiene un papel muy importante en el proceso, si nuestra voluntad está por los suelos no seremos capaces si quiera de empezar las cosas que nos propongamos.

La fuerza de voluntad es la gasolina que necesitamos para poder realizar las cosas que queremos hacer en la vida. Muchas veces no nos damos cuenta de la importancia que implica en la vida de los seres humanos, por eso es importante que aprendamos a mantenerla a tope y reservarla para las cosas realmente importantes.

En este punto te preguntarás ¿cómo puedo fortalecer mi fuerza de voluntad? Realmente hay muchas formas para poder conservarla, pero solo existe una forma de poder fortalecerla. Para hacerlo necesitamos trabajar en cualquier objetivo o hábito que ejerza autocontrol.

Anteriormente mencioné que la fuerza de voluntad es un músculo, y como cualquier músculo, se debe trabajar adecuadamente agotándolo a corto plazo para que pueda desarrollar su fuerza a largo plazo. Siempre que nos proponemos algo, agotamos nuestra fuerza de voluntad en el proceso, pero con el tiempo nuestra fuerza va aumentando cada vez más, lo que hace que seamos capaces de asumir tareas de más exigencia en el futuro.

Nuestra fuerza de voluntad no solo se fortalece al abordar objetivos de gran magnitud, también toma fuerza cuando hacemos cualquier cosa que obligue a nuestro cerebro a salir de su zona de confort. Algo tan simple como cambiar de ruta para ir al trabajo o de proponerse hacer algo por determinado tiempo a lo largo del día.

Desarrollar hábitos es una buena manera de fortalecer nuestra fuerza de voluntad, más adelante hablaremos de la importancia de los hábitos, pero por ahora me limitaré a decirte que cuando nuestras decisiones se convierten en hábitos extraemos una parte pequeña de nuestro suministro de fuerza de voluntad y mientras más lleno esté nuestro tanque, mejor será para nosotros.

Quizá sea por esto que las personas que tienen un autocontrol fuerte pasan menos tiempo resistiéndose a los deseos que aquellos que tienen un autocontrol débil. Si creamos buenos hábitos minimizaremos la cantidad de tentaciones a las que nos enfrentaremos al tomar decisiones de manera automática.

La clave está en mantener nuestro tanque de fuerza de voluntad a tope, debemos conservar conscientemente esta fuerza y evitar que se desperdicie en cosas sin importancia y reservarla para las cosas que son más importantes para nosotros.

Durante los siguientes puntos iremos tocando a fondo diferentes formas de hacer que nuestra fuerza de voluntad incremente hasta el punto de llegar a optimizarla por completo y que nos impida si quiera pensar en procrastinar.