Progreso del Lección
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El perfeccionismo puede hacer que las personas procrastinen de varias formas, aunque no lo creas, esta tendencia de esforzarse por lograr la perfección en el trabajo podría hacer que logremos el resultado contrario de lo queremos en realidad.

Cuando nos decidimos a ser perfeccionistas muchas veces inconscientemente lo que hacemos es demorar más la entrega de nuestra tarea a realizarse. Esto pasa porque estamos tan preocupados por entregar algo perfecto y en consecuencia nuestro trabajo nunca estará a la altura de nuestras expectativas, como consecuencia, aplazamos la entrega hasta que estemos satisfechos, lo cual casi siempre, nunca llega a suceder.

El ser perfeccionistas nos impide poder finalizar las cosas, cuando creemos que lo tenemos listo, nos entra el gusanito de revisarlo y siempre le vamos a encontrar fallas a nuestro trabajo, entonces comenzamos a corregir y empezamos a procrastinar nuestra entrega.

En ocasiones, el perfeccionismo también puede hacer que sintamos miedo, pensamos que a las personas no les va a gustar nuestro trabajo por no estar en un nivel de impecabilidad adecuado a nuestras expectativas. Eso en muchas ocasiones nos echa para atrás a la hora de publicar algún trabajo, nos da miedo de que no sea absolutamente perfecto y lo más fácil es postergar su entrega.

Lo primero que debemos hacer para evitar caer en la mentalidad del perfeccionismo es reconocer que nuestra procrastinación viene de ahí. Yo mismo he sido una persona que buscaba siempre la perfección, nunca estaba satisfecho con la calidad de mis trabajos y eso hacía que en muchas ocasiones ni siquiera me arriesgara a entregar mis creaciones.

No me voy tan lejos, este es mi primer curso, el primero que saco al mercado de venta y obviamente quería que fuese perfecto, sobre todo porque es una guía de ayuda. Mi perfeccionismo me llevó a postergar su venta, por el simple hecho de que cada vez que pensaba que lo había finalizado siempre le encontraba errores, por muy minúsculos que fueran esas fallas, eso era más que suficiente para que me replantease las cosas e incluso llegué a borrar y reescribir muchos capítulos.

Afortunadamente me di cuenta de que no soy perfecto, y oye, no tengo la verdad absoluta, quizá este curso no sea perfecto, pero es honesto en todas sus líneas. A veces nos esforzamos por tratar de ser tan perfectos, que no nos damos cuenta de que el verdadero valor de las cosas está en el esfuerzo que les pongas.

Está bien que nuestro trabajo no sea impecable, el miedo a cometer errores siempre estará presente, pero eso no puede afectarnos hasta llegar a un punto de procrastinación.

Si tu problema radica en que no puedes empezar las cosas por pensar que no podrás entregar un trabajo perfecto, debes aceptar el hecho que siempre habrá errores, los defectos son parte del aprendizaje hacia el éxito. Intenta hacer las cosas, aunque al principio sean de baja calidad, siempre podrás ir mejorando con el paso del tiempo y con la experiencia que aprendas de tus fallos.