Progreso del Lección
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Ahora bien, todos estos puntos que hemos tocado a lo largo de este curso no nos servirán de nada si nosotros mismos no somos capaces de adiestrar a nuestra mente a luchar contra estos pensamientos llenos de tentaciones.

Será difícil acostumbrarnos a no sucumbir, sobre todo porque vivimos rodeados de un sinfín de distractores potenciales, sin embargo, la fuerza de voluntad juega un papel vital en esta ecuación, al ser capaces de concentrar nuestra energía en lo verdaderamente importante, iremos creando el hábito de no procrastinar y nuestra vida, nuestras acciones y nuestras recompensas mejorarán en demasía.

Lo primero que debes hacer es enseñar a tu mente hacia donde dirigirse. Escríbelo en una libreta o apréndetelo de memoria, lo importante es que lo tengas siempre en cuenta y no te olvides nunca de ese rumbo.

Nuestro cerebro debe aprender la ruta a seguir y eso solo nosotros podemos enseñárselo. En ocasiones el cerebro siempre impone sus ideas, imaginemos que tú sabes llegar a un lugar, pero por alguna razón empiezas a dudar de su localización, el cerebro tratará de llevarte a otra parte porque tomará el control de la situación.

Con la procrastinación pasa exactamente lo mismo, nuestro cerebro toma el control y nos obliga a hacer cosas que no queremos o que no debemos. No es así, el jefe de la situación siempre tenemos que ser nosotros y aunque suene un poco tonto, debemos decirle a nuestro cerebro lo que nosotros queremos y el deberá respetar esa decisión.

Por eso, cuando tu cerebro te invite a procrastinar debes tomar el mando de la situación e imponer tus ordenes, solamente así podremos enseñar a nuestra mente a evitar poco a poco la procrastinación.

Ahora, ha quedado claro que nuestro cerebro necesita saber hacia a donde ir, pero es importante que también sepa cómo llegar hacia donde queremos. Para ello necesitarás un plan porque el cerebro necesita saber cuál será su función para que obtengamos lo que queremos.

No hay mejor plan que dividir en pequeños pasos, el cerebro no funciona bien si se le satura demasiado, recuerda, debemos indicarle a nuestro cerebro el camino a seguir, pero también debemos facilitarle la llegada. Si dividimos el trabajo en partes pequeñas será mucho más fácil de poder seguir el proceso, el cerebro podrá concentrarse mejor y funcionará a un nivel óptimo.