Progreso del Lección
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Siempre hemos escuchado la palabra procrastinar y la usamos en diferentes ocasiones, pero muchas personas no conocen su verdadero significado. Podemos definir a la procrastinación como un patrón conductual desadaptativo que se caracteriza por la intención de hacer una tarea o una falta de diligencias ya sea para empezarla, desarrollarla o finalizarla, este proceso generalmente viene acompañada de sentimientos de nerviosismo o inquietud. (Ferrari, Johnson y Mac Coown, 1995, Steel, 2004)

Esta es una definición muy directa y precisa, en términos generales, procrastinar es la incapacidad que desarrollamos para dejar de hacer las cosas que queremos y o debemos.

Se suele confundir con la postergación, sin embargo, a diferencia de esta, la procrastinación consiste en aplazar una tarea con el fin de darle prioridad a otra más productiva en ese momento. (Ellis y Knaws, 1977)

Procrastinar es algo que venimos realizando desde que somos pequeños. Cuando somos apenas unos bebés recién nacidos empezamos a depender de otras personas, pero, aunque no lo creas es en esa etapa cuando comenzamos a conocer lo que es la procrastinación haciendo cosas inconscientemente que hacen que dejemos las cosas de lado.

Al ir creciendo nos van llenando la carreta de más responsabilidades y eso nos hace desviarnos un poco de nuestras labores. ¿Recuerdas de niño cuando llegabas de la escuela y lo primero que hacías era encender la televisión? En ese entonces estabas procrastinando, tu deber era hacer la tarea que te habían dejado, pero en tu mente solamente estaba el pensamiento de olvidarte por completo de ello.

Hoy en día los aparatos electrónicos son un arma de doble filo para los niños, es muy fácil distraerse con todo lo que tenemos a la mano. Los que vivimos nuestra niñez en la época de los 90´s tampoco estábamos excluidos de las distracciones, la televisión, los videojuegos, los partidos de fútbol callejeros y las reuniones con los amigos eran razón suficiente para dejar a un lado nuestras labores.

La procrastinación está presente en muchas facetas de nuestra vida, a veces no sabemos reconocerla y simplemente nos dejamos llevar por ella. Pensamos que procrastinar está relacionado exclusivamente con el mundo laboral y no es así.

Dejamos de hacer cosas en muchos sentidos, a veces hasta en las cosas más mínimas como sacar la basura, limpiar la habitación, pagar un alquiler, hasta caer en situaciones sociales como dejar de ir a reuniones familiares o no convivir con los amigos por el simple hecho de caer en la pereza y la flojera rutinaria.

Un ejemplo claro de ello es cuando dejas para otro día la limpieza de tu hogar, en lo particular a mi siempre me sucedía, algo tan simple como coger un cepillo y una fregona se convertía en algo tan pesado, no había ni empezado y ya no quería hacerlo. A lo que voy es que podemos procrastinar hasta en las cosas más simples de la vida.

Para comprender un problema primero debemos conocerlo a fondo, la procrastinación no es una cosa nueva, ha existido desde tiempos remotos e incluso, aunque no lo creas ha ido evolucionando con el tiempo. A medida que las cosas se nos van haciendo más fácil de hacer, es más probable que nuestro nivel de procrastinación sea más elevado.

Hablamos de tiempos remotos que se remontan hasta la época de los cavernícolas, pensarías que esos personajes no tendrían opciones de procrastinación, pero te sorprenderías de las formas que encontraban para procrastinar en todo momento.

La diferencia es que los hombres de esa época no podían titubear ni perder el tiempo por el simple hecho de que si lo hacían se quedaban sin comida y corrían el riesgo de morir. Hoy en día no es muy común llegar a esos extremos (aunque existen casos). Vivimos en un mundo de comodidades en el que podemos darnos ese lujo porque sabemos que en cualquier momento podemos retomar las tareas pendientes.