Progreso del Lección
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En este punto te ayudaremos a comprender la psicología detrás de tus hábitos, como bien hemos dicho anteriormente, los hábitos son comportamientos o rutinas que se repiten de forma constante y que eventualmente se convierten en pensamientos que se incrustan en nuestro subconsciente.

Los hábitos los llevamos a cabo sin siquiera pensar en ello, en términos psicológicos es una forma de pensar o sentir algo que queremos a través de repeticiones de experiencias mentales, entonces podemos decir que los hábitos son experiencias mentales que mejoran mediante la repetición y que eventualmente terminan convirtiéndose en eso.

Podemos pensar en un sinfín de hábitos, por ejemplo, cuando estamos creciendo obtenemos el hábito de caminar, pero ¿recuerdas cómo fue ese proceso? No podemos determinar en qué momento preciso fue cuando adquirimos dicho hábito, fue en base a la repetición de esa experiencia que pudimos automatizar a nuestro cerebro de que caminar era algo que debíamos repetir día con día.

Hay personas que tienen hábitos sin saber que los tienen, me explico mejor, una persona no es consciente de las cosas que suele repetir con normalidad, esto sucede porque se acostumbran tanto a hacer algo que para ellos ya es algo recurrente y normal.

Te pongo el ejemplo del gimnasio, cuando una persona decide hacer del ejercicio un hábito, esta se condiciona tanto que, si logra acostumbrar a su cuerpo a dicha actividad, en un tiempo lo convertirá en algo rutinario y a la postre en un hábito saludable. Lo curioso de esto es que el hábito se convierte en parte de ellos y de hecho cuando no hacen ejercicio se frustran por fallar, es algo que hacen inconscientemente y en ocasiones nos son conscientes de que han adquirido un hábito.

La formación es el proceso por el cual una conducta a través de la repetición regular se convierte en algo automático. Cuando ese comportamiento se repite de una manera constante, existe un aumento incremental en la cadena que se encarga de vincular el contexto y la acción, lo que hace que se forme el hábito.

Llega un momento en el que puedes hacer las cosas sin esfuerzo al mismo tiempo que logras realizarlas de manera notable.

Ahora que ya conocemos el proceso en la que se forman los hábitos, tenemos que saber cuál es la psicología detrás de nuestros hábitos. ¿Cómo funciona esto? Pues todo hábito antes de formarse funciona con un patrón psicológico que se llama el ciclo de hábitos. Este bucle es el responsable de la generación anterior de hábitos a través de un comportamiento repetitivo.

Hay muchas clases de hábitos, pero todos deben pasar por ese ciclo de hábitos para poder convertirse en pensamientos automáticos. Psicológicamente hablando, la única forma de que un comportamiento se pueda convertir en un hábito es a través de este ciclo.

Ahora bien, este ciclo de hábitos tiene tres puntos clave principales, está el detonante de la rutina y luego existe la recompensa. Primero está la señal o disparador, como dijimos, que le dice a tu cerebro que entre en modo automático y deje que un comportamiento se desarrolle.

Este disparador alerta al cerebro para que deje que se desarrolle un comportamiento aprendido. Aquí es donde se comenzaría su comportamiento que eventualmente se convertirá en un hábito. Por supuesto que cada persona y cada hábito pueden tener consecuencias diferentes.

Es como lo que pasa con el hábito de fumar, se puede coger porque un detonante sería coger un cigarrillo después de comer. Si ese comportamiento se repite constantemente, el cerebro lo vinculará a que después de una comida siempre se fumará un cigarro, se convertirá en un hábito, por supuesto insalubre, pero hábito, al fin y al cabo.

Es obvio que este hábito se crea por algo, pero las personas no saben realmente lo que provoca que se desarrollen. No saben que hay un disparador que está iniciando este comportamiento que está generando este hábito y poco a poco se desarrolla hasta volverse automático.

Ahora, después del desencadenante está la rutina o lo que es lo mismo, el hábito en sí, la rutina sería el comportamiento. Aquí no importa que es lo que se esté tratando de evitar o de implementar, este comportamiento automático se va convirtiendo poco a poco en un hábito.

Aquí empieza este proceso, primero llega la señal, que es la que realmente comienza este comportamiento, es el que lo haría desplegarse. Después están el proceso, la rutina y el hábito. Entonces, regresemos al ejemplo de fumar, ahí el detonante sería el comportamiento que la persona adopta después de comer, el hábito es fumar, la rutina sería que te fumarás otro cigarrillo después de terminar el primero.

El último paso es la recompensa que obtienes, tu cerebro recibirá una gran dosis de felicidad, y por supuesto también de nicotina, y es en este paso cuando el hábito se refuerza y se vuelve automática porque es cuando puedes empezar a depender de fumar en este caso. Al hablar de este tipo de drogas como la nicotina y el alcohol, es muy probable que si se llega a depender de ellos se genere adicción y es ahí cuando el hábito puede llegar a ser peligroso.

También existen otros factores que tienen gran impacto además del ciclo de hábitos, y es importante que los conozcamos. Cuando se trata de hábitos y comportamientos, el impacto se convierte en algo automático. Lo primero es la razón, es decir, la razón detrás del hábito.

En ocasiones, el hábito no siempre inicia debido a una señal, recompensa o rutina. A veces existe una razón inicial por la que empiezas un hábito, sigamos con el ejemplo de los fumadores, estas personas pudieron empezar por el simple hecho de aceptar el cigarrillo de un amigo, en ese momento lo intentaron y no sentirían nada, digamos que tienen muchos tragos encima y de nueva cuenta intentan fumar, les volvieron a ofrecer un cigarrillo, pero ahora si les empieza a gustar.

Esta es la parte importante, la razón por la que les empieza a gustar es porque alguien se los ofreció, ya que de lo contrario no habrían fumado de forma voluntaria, mucho menos hubiesen ido a comprar a la tienda cigarrillos.

El hecho de que alguien se los ofreciera termina siendo la razón de comenzar con el hábito. Ahora bien, cuando las personas empiezan a fumar en casa, existe un ciclo de hábito que empieza a establecerse, es ahí cuando el hábito se convierte en algo automático.

La mayoría de las personas no son conscientes de lo que realmente ansían obtener con el hábito, cuando se vuelven adictos piensan que lo que su cuerpo anhela es la nicotina, y en realidad eso no es del todo cierto. Quizá estas personas empezaron a fumar con el deseo de convivir con otra persona mientras fuma el cigarrillo.

Hay gente que usa el cigarrillo como excusa para socializar más. Esto eventualmente puede convertirse en un antojo cuando les da por socializar, su cerebro asume que el cigarrillo es la opción para reforzar las conductas sociales. Tienen un deseo de fumar mientras socializan y eso es debido al ciclo de hábitos, eso en poco tiempo se convertirá en una recompensa, todo es una recompensa.

La recompensa se puede convertir en un anhelo y viceversa, al miso tiempo estas dos cosas pueden ser dos factores diferentes, las personas fumadoras no solo anhelan la interacción social que crean a través del hábito de fumar, también anhelan la nicotina que penetra en su cuerpo.

Como punto final tenemos al objetivo ¿Qué logran estas personas con eso? Tal vez su objetivo sea conocer a más personas a través de la interacción social, ya sea para hacer amigos, conocer chicas o simplemente por socializar. Por poner otros ejemplos, los hábitos de conducir y caminar son hábitos que ya son automáticos en las personas, pero una vez que se vuelven automáticos, la meta se convierte en inconsciente de la meta.

El objetivo principal es el de moverse de un lugar a otro. Cualquiera que sea el objetivo, siempre se crea por un antojo y luego está la razón de haber creado ese hábito, después viene el ciclo de hábitos.