1. El que de nosotros pertenezca a la posteridad por un mayor número de acciones honrosas y útiles, será el vencedor.

  2. La única cosa que sé, es que no sé nada; y esto cabalmente me distingue de los demás filósofos, que creen saberlo todo.

  3. El modo de adquirir una buena reputación es esforzarse en ser lo que se desea parece.

  4. No es perezoso únicamente el que nada hace, sino también el que podría hacer algo mejor que lo que hace.

  5. Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian a la autoridad; responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.

  6. Cuatro características corresponden al juez: escuchar cortesmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.

  7. Ser hombre de bien, no parecerlo, es el camino más hermoso para llegar a la gloria.

  8. El medio más corto, seguro y glorioso para ganar fama en el hombre de bien, consiste en trabajar para serlo.

  9. Dueño de la virtud es quien en nada se excede.

  10. La alegría del alma forma los días más bellos de la vida en cualquier época que sea.

  11. El alma contiene la esencia del hombre. El cuerpo no es más que un instrumento del alma, morada o cárcel, de la que ha de salir para gozar de una felicidad eterna.

  12. Encontrar lo necesario sin buscarlo es buena fortuna, pero basar la felicidad en el propio comportamiento, es buena conducta.

  13. La ciencia humana consiste más en descubrir errores que en descubrir verdades.

  14. La belleza es una tiranía de corta duración.

  15. El filósofo no admite ninguna bajeza de pensamiento, porque la pequeñez de las ideas es lo más contrario a un alma que debe aspirar a abarcar en su universalidad y armonía todas las cosas divinas y humanas.

  16. La multitud, cuando ejerce la autoridad, es más cruel que los tiranos del Oriente.

  17. Es más terrible el amor de una mujer que el odio de un hombre.

  18. El amigo debe ser como el dinero que, antes de tenerlo, se sabe el valor que tiene.

  19. El alma contiene la esencia del hombre. El cuerpo no es instrumento del alma, morada, o cárcel, de la que ha de salir para gozar de una felicidad eterna.

  20. La alegría del alma forma los días más bellos de la vida en cualquier época que sea.