¿Qué es la resiliencia?

Actualizado: 17/12/2020
Tiempo de lectura: 10 minutos

¿Te has preguntado por qué algunas personas enfrentan mejor los problemas que otras? eso se debe a que poseen una capacidad de hacer frente a los desastres y contratiempos, los psicólogos llaman a esto resiliencia.

La resiliencia es esa cualidad que permite que algunas personas sean derribadas por la vida y vuelvan tan fuertes como antes.

En lugar de dejar que las dificultades o el fracaso los superen y agoten su energía, encuentran la manera de salir de las cenizas, cambiar de rumbo y sanar emocionalmente. Específicamente como lo haría un ave fénix.

Hay muchos aspectos de tu vida que puedes controlar, modificar y crecer. Ese es el papel de la resiliencia.

Volverse más resiliente no solo te ayuda a superar circunstancias difíciles, sino que también te capacita para crecer e incluso mejorar tu vida en el camino. Si quieres aprender cómo ser una persona resiliente, sigue leyendo.

Antes que nada te contaré una historia para entrar en contexto, descuida, prometo no aburrirte demasiado.

Siempre crecí en un mundo de lujos y caprichos, en el cuál nunca pasaba nada malo, no es de sorprenderse que cuando los peores momentos de mi vida llegaron, no estaba preparado ni siquiera un poco para poder enfrentarlos.

La resiliencia es un bien escaso en nuestra sociedad. Muchos de nosotros crecimos con pocas adversidades en nuestras vidas y estamos pagando un precio elevado por el confort: El ablandecimiento de nuestros espíritus.

No le hecho la culpa a mi condición social, al fin y al cabo, es lo que me tocó y no puedo renegar de ello, sin embargo, muchas veces las experiencias de nuestro pasado nos marcan mucho en nuestro futuro, tal fue mi caso.

Cuando tuve que aprender a ser resiliente empecé de cero, ¿Qué diablos era eso? no sabía qué era la resiliencia, pero estoy seguro que si alguien me hubiese dado la respuesta en ese momento, habría descubierto que era lo que necesitaba sin duda alguna.

Tenía 17 años, era joven, y como cualquier adolescente creía que el mundo estaba a mis pies. Error graso, en mi cabeza solo pensaba en alcohol, chicas y fútbol.

Me pasaba los fines de semana emborrachándome desde que probé la cerveza unos años antes. No era siquiera el sabor porque la cerveza en ese entonces ni me gustaba, era la satisfacción que me provocaba al ingerirla.

Quizá la mayoría de nosotros hemos hecho cosas que no nos gustaban para agradar a los demás, ese fue mi error, por agradar a mis amigos casi pierdo la vida.

Era sábado por la noche, me encontraba en una discoteca, solo, porque para variar mis amigos me dejaron mal, así que decidí enfiestarme yo sólito. Me metí de todo en el cuerpo, incluso droga, algo que yo en mi vida había consumido.

Resultado, una herida en la cabeza, intoxicación por sustancias químicas y una cama de hospital. No sé cómo sobreviví ese día, pero esa experiencia me hizo valorar la vida mucho más y encontrar la resiliencia que había dentro de mi.

Verás, en algún punto reflexioné bastante acerca de mi mortalidad y le perdí el miedo como resultado. Es decir, si alguien me pone una pistola en la cabeza, obviamente tendré miedo, eso es natural en todos los humanos.

Pero si al día de mañana se me informara que tengo una enfermedad terminal y me quedan pocos meses de vida, yo podría irme en paz con la mente tranquila.

Aprendí a aceptar mi mortalidad como algo natural y al hacerlo, muchos de mis miedos y ansiedades que me tenían paralizado sin conseguir seguir adelante desaparecieron. Trabajar 12 horas al día, 365 días al año ahora me parece una tarea fácil.

Si eres capaz de cerrar los ojos y verte muriendo una y otra vez, de distintas maneras, y estás tranquilo con ello, todo se vuelve más fácil. Suena algo crudo, lo sé, pero solo inténtalo alguna vez.

Cada adversidad es una manera de recordar porqué estoy en el mundo y en ese preciso momento en el que mi vida cambió para siempre.

Prometí no aburrirte, esta historia en verdad marcó mi vida, fue la peor experiencia que he vivido, pero sin duda la más necesaria.

No te estoy diciendo que te hagas una herida en la cabeza ni mucho menos (por favor no lo hagas), pero si que recapacites acerca de las experiencias que vives en el día a día, aprendas a aceptar que hay cosas que no puedes cambiar y que deben seguir un rumbo.

Ser resiliente es responsabilizarte de lo que puedes mejorar en ti y no quedarte estancado por algunas situaciones trágicas, de esas que la vida nos regala cuando menos las esperamos.

¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia se trata de superar el dolor y la desilusión sin dejar que destruyan tu espíritu.

Si bien no siempre es fácil, las investigaciones continúan descubriendo lo que hacen las personas resistentes mientras persisten después de pasos en falso, accidentes y traumas.

Los psicólogos han identificado algunos de los factores que hacen que una persona sea resiliente, como una actitud positiva, optimismo, la capacidad de regular las emociones y la capacidad de ver el fracaso como una forma de retroalimentación útil.

La investigación muestra que el optimismo ayuda a mitigar el impacto del estrés en la mente y el cuerpo a raíz de experiencias perturbadoras.

Eso le da a las personas acceso a sus propios recursos cognitivos, lo que permite un análisis tranquilo de lo que podría haber salido mal y la consideración de caminos de comportamiento que podrían ser más productivos.

La resiliencia no es una cualidad mágica. Se necesita un trabajo mental real para trascender las dificultades.

Pero incluso después de la desgracia, las personas resilientes pueden cambiar de rumbo y avanzar hacia el logro de sus objetivos. Cada vez hay más pruebas de que los elementos de la resiliencia se pueden cultivar.

Por qué, y cómo el fracaso puede ayudarnos

Fracasar es profundamente humano, como lo es la capacidad de inspeccionar, aprender y trascender el fracaso.

En última instancia, los fracasos son los escollos en el camino proverbial hacia el éxito: las lecciones que enseñan tienen implicaciones para la humildad, la madurez y la empatía.

Sin embargo, eso no significa que uno deba fingir que es agradable fracasar o ignorar la frustración que surge cuando un objetivo queda fuera de su alcance.

En cambio, aceptar los sentimientos que vienen con el fracaso, ser curioso acerca de ellos y resistir el impulso de juzgarse a sí mismo con demasiada dureza son todas las habilidades críticas para practicar.

Además de cultivar una mejor regulación emocional, tales habilidades también pueden proporcionar lecciones que evitarán que el fracaso se repita en el futuro.

La psicología en la resiliencia

Algunos psicólogos han identificado factores que harían que una persona pueda ser más resiliente, la actitud positiva, el optimismo, la capacidad de poder regular las emociones y de ver el fracaso como un aprendizaje muy útil.

Hablemos del optimismo, se ha demostrado que nos ayuda a mitigar los impactos del estrés en nuestra mente y cuerpo que nos generan las experiencias traumáticas.

Eso le permite a las personas la capacidad de acceder a sus propios recursos cognitivos, y permite un análisis de lo que pudo haber salido mal y la consideración de comportamientos que pueden llegar a ser más productivos.

Existen otros aspectos que podrían determinar la base de las conductas resilientes, pero aun están en estudio.

Parece existir una predisposición genética para la resiliencia, por ejemplo en como los entornos tempranos y las circunstancias de nuestra vida juegan un papel muy importante en el comportamiento de nuestros genes resilientes.

Ser resiliente no se trata de poder flotar a través de la vida en una brisa o pasar como si nada por todos los desafíos de la vida, se trata de experimentar los eventos negativos, traumáticos y angustiosos que la vida nos pone en el camino y nunca perder la concentración, mantenernos optimistas y centrados.

Desarrollar resiliencia requiere angustia emocional. Si no enfrentamos la desilusión, nunca aprenderemos a combatirla y lidiar con eso.

Al pensarlo en esos términos, resulta fácil comprender que todos mostramos cierta resiliencia, algunos somos más resilientes que otros, pero todos hemos pasado por situaciones desagradables y que en algún momento nos han derribado emocionalmente.

Sin embargo, continuamos hacia adelante haciéndonos más fuertes que nunca y obteniendo mayor experiencia.

Los expertos en resiliencia Harry Mills y Mark Dombeck apuntan a investigar que la resiliencia aumenta el funcionamiento del sistema inmunológico.

Las personas resilientes pueden manejar mejor las emociones negativas y experimentar emociones más positivas, eso también mejora la salud.

La importancia de la resiliencia

La capacidad de recuperación es la que tenemos de poder adaptarnos y recuperarnos cuando las cosas nos salen mal.

Las personas que son resilientes no se estresan ni se detienen en los fracasos, encuentran soluciones reconociendo la situación, aprendiendo de sus errores y avanzando hacia adelante.

La resiliencia es importante por diversas razones, nos da la capacidad de desarrollar mecanismos que nos protegen en contra de las experiencias negativas y abrumadoras, nos ayuda a mantener un equilibrio en nuestra vida durante los peores momentos, y nos protege del desarrollo de dificultades y problemas de salud mental.

La resiliencia también promueve la salud física, la cual incluye a la cardiovascular, una mejor inmunidad y mejor calidad de sueño.

Es importante aprender a enfrentar los momentos complicados en nuestra vidas, la resiliencia es uno de los secretos de las personas exitosas, muchos de ellos no llegaron a la cima de la noche a la mañana, en el camino se enfrentaron a diversos obstáculos y experiencias negativas que los volvió más fuertes, en su resiliencia encontraron la fuerza que necesitaban para llegar al éxito.

Cómo ser más resiliente

Acepta los cambios. Algo muy importante es aceptar lo que te toca, y si eso es un cambio radical, pues debes sentirte cómodo con eso.

El cambio es constante e inevitable, si lo aceptas en lugar de resistirse a él, podrás tener éxito. Hay una simple verdad en el corazón de la resiliencia y es la de “el cambio es inevitable”.

Vivimos en un mundo en donde los cambios son muy comunes entre las personas e incluso la incertidumbre es la única certeza con la que contamos.

Si te resistes al cambio terminarás viviendo una vida llena de dolor y sufrimiento ya que en el caos no encontrarás el consuelo que necesitas.

La única forma de que podamos crecer y expandirnos verdaderamente es liberarnos de las cadenas de estabilidad y sumergirnos en lo desconocido.

Sé optimista. El optimismo durante los peores momentos puede resultar difícil, sin embargo, siempre debemos mantener nuestra perspectiva de forma esperanzadora, eso es una parte muy importante para mantener nuestra capacidad de recuperación.

Ser optimista no significa que debamos ignorar el problema y enfocarnos solo en los resultados positivos, sino de comprender que los problemas son cosas temporales y que tenemos la capacidad para poder combatir todos los desafíos que nos pone la vida.

Es complicado, pero debemos mantenernos optimistas y positivos sobre un mejor futuro.

Desarrolla tus habilidades para resolver los problemas. Algunas investigaciones sugieren que las personas que son capaces de encontrar soluciones a los problemas, se encuentran en mejor condición para enfrentarlos que aquellas que no son capaces de hacerlo.

Cuando te encuentres frente a un nuevo desafío, redacta una lista de algunas formas en las cuales tu podrías resolver ese problema.

Experimenta con estrategias alternas y concientízate en desarrollar formas lógicas de resolver problemas comunes.

Al ir practicando tus habilidades de resolución de problemas de manera constante, estarás mejor preparado para enfrentar cualquier desafío fuerte que se te presente.

Trabaja constantemente en tus habilidades. Nos puede llevar mucho tiempo recuperarnos, pero eso no debe desanimarte en lo más mínimo si ves que se te dificulta enfrentar eventos problemáticos.

Todos podemos aprender a convertirnos en resilientes y no necesariamente debe implicar un conjunto de comportamientos específicos. La resiliencia varía drásticamente de una persona a otra.

Practica tus habilidades y las características comunes que tienen las personas resilientes, también recuerda aprovechar tus fortalezas con las que ya cuentas.

Establece tus objetivos. Cuando nos encontramos en una situación de crisis nos desalentamos, en ocasiones incluso nos pueden parecer insuperables.

Las personas que son resilientes ven estas situaciones con una visión diferente y establecen sus objetivos razonablemente para poder abordar los problemas.

Cuando estés abrumado por alguna situación, evalúa tus opciones y ve lo que tienes por delante, haz una lluvia de ideas de las posibles soluciones y termina por dividirlas en pequeños pasos que podrás manejar de mejor manera.

Cuida tus necesidades. Cuando nos estresamos, nos resulta demasiado fácil descuidar nuestras necesidades, podemos perder el apetito, dejamos de ejercitarnos y no dormimos lo suficiente, esas son solo algunas de las reacciones más comunes que pasamos ante situaciones de crisis.

Debes concentrarte en desarrollar tus habilidades de autocuidado, incluso al tener y lidiar con los problemas.

Tómate tu tiempo para las actividades que realmente disfrutes.

Si te ocupas de tus propias necesidades mejorarás tu salud y resistencia, debes enfocarte en estar completamente preparado para enfrentar todos los desafíos que te ponga la vida en frente.

Construye creencias positivas en tus habilidades. Una de las cosas más importantes a la hora de enfrentar una recuperación es tener confianza en nuestra capacidad de hacerle frente al estrés de la vida.

Cuando los comentarios que escuches en tu cabeza sean negativos, debes practicar reemplazarlos de manera inmediata por otros positivos.

Afirmaciones que te hagan sentir optimista y de que eres capaz de enfrentar y superar todo.

Tener mucha confianza en tus propias habilidades, la cual incluye tu capacidad para poder responder y enfrentar las crisis. Esa es una gran manera de poder desarrollar resiliencia en el futuro.

Define tu propósito. Debes desarrollarte para encontrar tu meta y propósito general que le den un significado a tus acciones y te ayude a ponerlo en un contexto mucho más grande y amplio.

Tener un claro sentido de tu vida y un propósito te ayudará a evaluar de mucha mejor manera los problemas y contratiempos en el marco de una mayor perspectiva.

Pensamientos finales

Una persona para ser resiliente no necesita pasar por un gran momento de epifanía, ni tener una ambición desmesurada. Basta con cambiar su percepción acerca de los desafíos, del dolor y del miedo.

Enséñale a tu cuerpo a correr en dirección a lo que te de miedo en vez de evitarlo, programa tu mente para buscar problemas difíciles de resolver.

En el momento que pongas tu desenvolvimiento como ser humano por encima de tu comodidad, la resiliencia se manifestará sola.

Para lograr esto elimina a los críticos de tu vida, familia y amigos serán los primeros en decir que estás loco, que eso es masoquismo y que “lo importante en la vida es llevar una vida balanceada y ser feliz”.

Ellos no saben lo que dicen, por eso es mejor actuar en silencio, habla de cosas triviales como hacen todos los demás y resérvate lo importante para ti mismo.

Si algo es importante, no se habla de ello, se toma acción deliberada hasta que alcances tu objetivo.

Con suerte, con ese cambio de mentalidad, cuando llegues a la vejez, podrás morir en paz porque sabes que no perdiste una sola oportunidad de crecimiento espiritual y te sientes orgulloso de haber sentido en tu propia piel y visto con tus propios ojos, de qué es capaz el ser humano si ese no abandona ni elige el camino fácil de hacer las cosas.

 

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