Yo también me he sentido perdido en la vida, sin rumbo y …

Actualizado: 13/09/2021
Tiempo de lectura: 14 minutos

“Hasta que no nos perdemos no empezamos a entendernos a nosotros mismos”.

– Henry David Thoreau

En algún momento en la vida llegamos a ese punto en el que nos preguntamos ¿Qué hago aquí? Tal vez nuestro propósito no esté aún del todo definido, y créeme, no lo estará. 

Hay algo en el interior que nos empuja a realizarnos esa pregunta que cuándo llega es como una puñalada en la espalda que se incrusta hasta en las entrañas más profundas, ok, quizá exagere ¿O no?

La cuestión es, que estoy seguro de no ser la única persona en el mundo que haya sentido esa incertidumbre en algún punto de mi existencia. 

Es normal, le pasa a todo el mundo, me he encontrado perdido en la vida, y para serte franco, más de una vez.

Si te encuentras en este punto, detente, analiza, y sigue leyendo.

¿Qué es sentirse perdido? 

Nos pasa en algún momento de la vida, y a veces, sentirse perdido es lo peor que creemos que nos puede pasar. Sin embargo, reflexiona esto:

¿Nacemos con un plan en concreto? Toda mi vida había pensado que sí.

La incertidumbre que enfrentamos en el momento de chocar con una pared de concreto es una de las situaciones que más vamos a valorar en la vida ¿No me crees?

Te contaré una breve historia. Te invito a leerla, quizás termines por comprenderme mejor.

Hace algunos años creía que mi vida estaba ‘bien’ y al decir eso era porque siempre pensé que sacarme un título universitario, conseguir un trabajo y ganar un sueldo promedio era sacarse la lotería. El edén del trabajador ¿Cierto? ¿Quién no lo ha pensado así en algún punto de su vida?

No sabía que me estaba pudriendo por dentro, poco a poco, pero lo hacía. Me carcomía cada vez más, pero no me daba cuenta de la realidad. En un punto, me di cuenta de que carecía de metas y propósitos ¿Qué perseguía? ¿Hacia dónde me dirigía? ¿Qué quería ser en la vida? Porque estaba claro que quedarme en donde estaba era seguir estancado.

Me sentía vacío, el trabajo lo hacía en automático debido a la rutina diaria, y sí, por dentro al final realmente me gustaba lo que hacía, pero yo quería más. Quería perseguir una pasión que me hiciera levantarme todos los días como un torpedo, dejarme el alma en ella hasta alcanzarla y no desistir sin realizarla.

Acto seguido: dejé el trabajo, la maestría (cursaba el segundo año), me postulé para un Máster en España de periodismo y de pronto me vi en otro país, con otra cultura, con otras personas. Lo mejor que pude hacer sin duda ya que lo haría de nuevo una y mil veces más.

Cómo dejar de sentirse perdido

“No te conozco, no sé cuáles son tus metas en la vida, ignoro lo que quieres lograr, lo único que sé de ti es, que al igual que todos, estás aquí porque tienes grandeza y por dentro tú también lo sabes”. 

-Les Brown

No es tarde, lo que tú estás pasando es solo una etapa, pero te darás cuenta de que al aprender a sobrellevar y aceptar lo que puedes y no puedes controlar, tus ideas se aclararán un poco más. Tu perspectiva en la vida tomará un nuevo rumbo.

Este artículo podría ayudarte más de lo que piensas, así que te invito a seguir leyendo.

A menudo pensamos que la vida nos tiene preparado un plan, crecemos con la creencia de que nos irá bien y que algún día todo será maravilloso. Yo también lo creía así, pensaba que si hacía lo que se supone que es correcto de acuerdo con una creencia colectiva, me iría bien en la vida.

Al hablar de creencia colectiva me refiero al tópico de siempre, la típica frase de tus padres “si no estudias no serás nada en la vida”. Pero, hasta qué punto esa frase pudo marcarnos tanto, que al final terminamos por comérnosla con patatas. 

No me malinterpretes, no es una cuestión de maldad, los padres no lo hacen porque te quieren joder la vida, bueno, la mayoría de ellos no son así, al menos los míos no. El punto es, que desde pequeños estamos condicionados a seguir unas normas, unas reglas de vida que se supone que nos lleven por el camino correcto con el único objeto de llegar a ser alguien de provecho. 

No es así, pasé 22 años con esa creencia en la cabeza.

Me preparé con todo desde que era un niño, me esforcé por mantener mis notas altas, hacía todos mis deberes, entré a la universidad y conseguí un trabajo, porque oye, así era el camino que me trazaron ¿Cierto? Siempre con la convicción de cumplir las normas que me inculcaron desde pequeño, lo correcto vaya.

Después de dos décadas me di cuenta de que todo lo que anhelaba en la vida no tenía sentido para mí.

Es difícil enfrentar el hecho de haber desperdiciado años y dinero persiguiendo algo que no te conduce a ningún lado. Lo peor es, que en ese momento nos cuesta darnos cuenta y se nos hace imposible dejar ir el único camino con el que imaginaos poder construirnos un futuro. 

Podría resumirte en unos cuantos puntos porque se nos hace tan difícil ver la realidad de las cosas.

  • Depresión. No hay nada más feo que sentir que tiraste años a la basura, una carrera de 4 años que no sirvió para nada, depende de cómo lo veas, pero en ese momento no lo ves como algo positivo.
  • Desesperación. La carrera de la vida se nos escapa, y a parte si he desperdiciado tiempo valioso. Para comenzar desde cero ¿No? No se nos pasa ni por la cabeza.
  • Crítica social. ¿Qué dirán tus seres queridos? Esos que te apoyaron desde el principio y qué, seguramente lo seguirán haciendo sea cual sea el camino que elijamos. En ese momento creemos que los decepcionaremos por no cumplir las expectativas que nosotros mismos les condicionamos.

Es terrible, y asusta mucho, más de lo que te imaginas, es un golpe de realidad que te llega como una patada en las pelotas, rápido y sorpresivo.

El cambio real se da en la incertidumbre, es la realidad de las cosas.

Hay que aceptar que los planes no siempre salen como uno quiere. No todos llegamos a ser las personas que queremos ser, no siempre se gana y muchas veces se pierde. A todos nos cuesta lidiar con nuestros sentimientos perdidos en la vida. 

Al final somos seres humanos, racionales por naturaleza, que al sentirnos perdidos lo primero que hacemos es buscar consuelo, buscamos la comodidad, lo sencillo, lo que no desconocemos. Buscamos seguridad sobre el propósito y comodidad sobre la felicidad ¿Te suena?

En efecto, esa es la zona de confort. 

Cuando elegimos quedarnos en nuestra zona de confort nos limitamos en exceso, no nos damos la posibilidad de crecimiento y muchas veces es por el temor a sentirnos perdidos. Tienes miedo, y eso se transforma en una gran incertidumbre por el pavor a seguir igual. Nos engañamos a nosotros mismos de que las cosas cambiarán, de que todo irá a mejor. No somos conscientes de que los cambios nunca sucederán.

Debemos empezar a cambiar siempre desde el presente, y muchas veces lo hacemos porque no nos queda más opción. Nos vemos obligados a salir de nuestro espacio de comodidad por obligación. Es ahí cuando la zona de confort colapsa.

Es por eso por lo que nos sentimos perdidos en la vida, es algo normal y en cierto punto bueno, si no nos sintiéramos así, jamás tendríamos la necesidad de cambiar y alcanzar nuestra mejor versión.

Sentirse perdido puede ser una llamada de atención, escúchala

“Hay que perdernos para encontrarnos”

-Anónimo

Cuando dejé mi trabajo lo hice porque me di cuenta de que sería un ciclo infinito y continuo, me visualicé haciendo lo mismo por el resto de mi vida y no lo soporté.

Quería más, y me refiero mucho más allá de una cuestión material y económica. Mi deseo era encontrar una pasión, algo que me motivara todos los días a levantarme de la cama con la mayor energía y convicción posibles. Una meta que me hiciera recuperar ese entusiasmo por la vida que parecía tan intrínseco en mi niñez. 

Todos perseguimos un sueño. Podemos tenerlo muy claro o puede ser una simple idea a medias, pero la mayoría de nosotros sentimos tanto miedo que al final la inseguridad termina por ganarnos.

Muchas veces desistimos por creer que es algo poco realista o muy difícil de conseguir. 

La comodidad que nos dan nuestros padres, maestros, amigos, puede ser un arma de doble filo, uno nunca quiere salir de ahí ¿Para qué? El camino que nos han trazado parece seguro y lleva a algo bueno. Entonces ¿Para qué salirnos de ahí? ¿Por qué arriesgar esa comodidad que nos brindan? Todo por un sueño, que al final no sabes si se va a cumplir o no. Sería algo estúpido, pensamos. Los riesgos conllevan sacrificio y en el camino podrías fracasar, incluso lo más seguro es que fracases, pero eso está bien.

El fracaso lleva al éxito, uno no nace sabiendo todo, siendo experto en todo, al salir al mundo real todos somos analfabetas, no salimos preparados. Hay que sufrir, caernos y saber levantarnos.

Crecer significa admitir que no tienes ideas de muchas cosas, eso también es parte de la madurez. Está bien no sentirse bien todo el tiempo, está bien sentirse perdido, es parte del proceso de la vida. Somos seres complejos, y créeme, una vida no es suficiente para descubrirse por completo, en realidad es muy corta.

El tiempo no perdona

“El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo” 

-Séneca

En mi adolescencia (parte del dogma colectivo al que fui expuesto) comencé a leer poesía, no te voy a engañar, no me gustaba para nada, pero luego empiezas a abrirte a cosas nuevas y te das cuenta de que hay un mundo allá afuera.En mi viaje por el mundo poético encontré a un poeta que precisamente hablaba de los procesos de la vida.

Un musulmán místico que marcó mi vida para siempre, no me quedé con la chica, pero me quedé con una gran frase:

“Los dolores que sientes son mensajeros, escúchalos”

-Rumi

Si no estás bien, haz algo al respecto, corrige. Es igual que cuando sientes un dolor y no acudes al médico, no lo sabes, quizás tienes cáncer y tú nunca te vas a enterar hasta que sea demasiado tarde ¿En verdad quieres eso? 

Despertarte un día y darte cuenta de que te quedan unos meses de vida nos haría despertar, pero ¿A qué costo?

Lo mismo pasa con la vida, las señales son para escucharlas, no dejes que se queden en el buzón de mensajes.

Un buen amigo me dijo hace unos años que no se animaba a cumplir su sueño de viajar por el mundo porque según él ya era demasiado grande para hacerlo. Qué absurdo comentario, le dije yo.

No todos contamos con el mismo reloj biológico, el tiempo de uno puede ser diferente al de otro. Recordé, en ese momento, el cuento de Peter Pan, sí, ese personaje que todos conocemos que usa mallas verdes y que por alguna razón nunca crece. ¿Recuerdan al capitán Garfio? Él era el único adulto con el que Peter tenía contacto.

La vida del capitán no era ejemplar, Pan se daba cuenta y se convencía más de no querer crecer.Crecer es adquirir responsabilidades, es cambiar la perspectiva. Garfio era un viejo lobo de mar que había pasado la mayor parte de su vida persiguiendo a un niño.

Por más absurdo que pueda sonar ese era su propósito en la vida, la venganza, tiempo atrás Peter le había cortado la mano en una pelea. No solo lo condenó a pasar el resto de sus días con un garfio en vez de mano, sino que también le dio una sentencia de muerte al entregársela a un cocodrilo. 

La historia de J.M. Barrie nos cuenta que no solo se tragó la extremidad del capitán, un reloj también fue a parar a las entrañas del réptil.El tic-tac del reloj dentro del cocodrilo era un recordatorio de que tarde o temprano llegaría su momento.El tiempo no perdona a nadie, con su paso nos absorbe cada día y si algo que no regresa es el tiempo. 

No renuncies a algo por tu edad, no perdamos el tiempo, es muy valioso para ser desperdiciado.Si Garfio hubiese dedicado su tiempo a otra cosa quizá habría sido más feliz, el Jolly Roger quizá hubiese tenido más aventuras, el capitán habría encontrado al amor de su vida , yo qué sé.

El punto es que esta historia representa muy bien el ejemplo que quiero darte. Nunca se es demasiado grande para aprender y nunca se es demasiado joven para enseñar.

Encontrar un propósito, el primer paso 

“El hombre es la única criatura que rechaza ser lo que es”

-Albert Camus

Encontrar un propósito no es tarea sencilla, en el proceso de sentirnos perdidos, la situación se va complicando, sin embargo, no es algo imposible. En ocasiones es algo tan sencillo como encontrar una pasión, alguien a quién amar, un significado de la vida al cual no accedemos al principio, pero que con el paso del tiempo nos van dando entrada de a poco. 

Viktor Frankl es el mejor ejemplo que te puedo ofrecer.

Frankl es la representación gráfica de un hombre que encontró su propósito en la vida estando en la mierda más grande.El neurólogo, psiquiatra y filósofo austriaco sobrevivió de 1942 a 1945 encerrado en varios campos de concentración nazis durante el holocausto.

La experiencia de ser prisionero y el haber podido sobrevivir le permitió construir un enfoque terapéutico que hoy en día lo hace acreedor a ser considerado el padre de la logoterapia y del análisis existencial.Frankl lo perdió todo, toda su familia, incluso a su mujer quién fue asesinada en un campo de concentración durante su encarcelamiento.

Sin familia, sin alguien que le motivara para salir de allí, uno pensaría que lo más sencillo sería dejarse morir, pero ante la adversidad encontró su resiliencia. En la oscuridad se dio cuenta que había una luz al final y que no necesariamente era la de la muerte.

Al ser liberado en 1945, Frankl se dio cuenta que había perdido todo lo que importaba en la vida, todas las personas que él quería habían muerto en los campos de exterminio.Ante este hecho, encontró la manera de sobrellevar esas pérdidas. Él afirmaba que el simple hecho de estar expuesto al sufrimiento te hace experimentar el proceso más llevadero.

Llega un punto en el que se incorpora a tu historia como un elemento más. Por eso no puedes simplemente dejarlo ir.

El propósito de la vida

“Tenemos que aprender por nosotros mismos y después enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros.”

-Viktor Frankl

Los golpes duros de la vida nos hacen ver parte de nuestra mortalidad ¿En verdad le debemos algo a la vida?

La vida nos enseña que no será fácil sobrevivir en el día a día, y lo hace con sus propias formas, buenas o malas, ahí están.

Depende de cómo las tomemos y enfrentemos.

Sus vivencias las reafirma en su otra obra literaria “Sí a la vida: A pesar de todo” en donde muestra un enfoque más natural de lo que tuvo que pasar en los campos de concentración.

La historia de Frankl nos demuestra que aún en la penumbra más oscura, siempre hay esperanza.

“Todo depende del ser humano individual, sin importar cuán pequeño sea el número de personas afines, y todo depende de cada persona, a través de la acción y no de las meras palabras, hacer realidad creativamente el sentido de la vida en su propio ser”

– Viktor Frankl

No hay nada peor que trazar una meta y dejarla a medias, un objetivo empieza por una idea y en el camino esa idea la escucharán muchas personas cercanas a ti. No dejes que tus palabras se queden el olvido, transforma esas ideas en realidades que te hagan sentir orgulloso y puedan hacerte decir “lo logré”.

¿Qué hacer cuando nos sentimos perdidos?

“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”

-Séneca

Hay ciertos consejos que pueden ayudar a encontrar el camino cuando este parece incierto.

Te dejo 7 consejos para que empieces a reahacer tu vida si sientes que has perdido el rumbo.

  • Crea una rutina diaria. Sentirse perdido es sentirse atrapado y muchas veces eso es provocado por la monotonía a la que quedamos expuestos a la hora de transitar por la vida. Una rutina es una buena forma de empezar a corregir ciertos aspectos de tu vida. Será una pauta que te dará una mejor noción de la cosas que haces, además es un gran motivante para iniciar y terminar el día de la manera más productiva posible.
  • Acepta las cosas. Todo pasa por algo, hay situaciones que podemos controlar y otras que es imposible hacerlo. No pienses que es un castigo divino, le pasa a todo el mundo, salir del hoyo es cuestión de uno mismo. La mayoría de las personas se ahogan en un vaso de agua cuando en realidad con reflexionar un poco podrían salir a flote. Aceptar los problemas es adquiri responsabilidad en lo que puedes cambiar.
  • Tómate un tiempo. Está bien darse un ‘break’ de vez en cuando, resetear a veces es necesario para encontrar de nuevo lo que nos apasiona y lo que realmente anhelamos en la vida. Aprecia la soledad, nos ayuda a darnos cuenta de muchas cosas que desconocemos y que necesitamos aprender en el camino.
  • Piérdete. Sonará extraño, pero es la mejor forma de encontrarse, al sentirnos desolados y perdidos podremos entender mejor las cosas y darnos cuenta en qué punto estamos parados, analizar e ir hacia adelante. No temas a sentirte perdido, la experiencia hará que te enfoques a lo realmente importante, lo que vale la pena y lo que merece tu energía y esfuerzo.
  • Esfuérzate ante la adversidad. La incógnita de sentirse perdido puede hacernos caer en falta de motivación, no permitas que eso suceda, recuerda que es una batalla personal. Debes seguir dando lo mejor de ti, tu yo futuro te lo agradecerá.
  • Valora tu tiempo. Decir no es muy sano para el alma, el tiempo que emplees trata de invertirlo en tu persona. No lo desperdicies en situaciones que solo te absorberán energía. Invierte en ti, dedícate a ti. Al final persigues tus metas, no las de otros. El tiempo no regresa, lo pierdes y se esfuma, aprovéchalo y úsalo en ser una mejor versión de ti mismo.
  • Lee y escribe mucho. La lectura y la escritura son una excelente manera de encontrar cosas desconocidas, un texto puede ser tan profundo que te ofrecerá una nueva perspectiva de la vida. Un diario personal es un buen ejemplo, escribe tus vivencias, tus logros, metas y fracasos, podrás llevar un registro y seguir tu progreso con el paso del tiempo. Comienza a leer autores de éxito, ciéntificos, deportistas históricos, poetas y filósofos, te sorprenderá todo lo que sufrieron esos personajes para poder llegar al éxito.

Pensamientos finales

Muchas veces necesitamos pasar por desafíos y etapas muy fuertes, siempre las habrá, y en ese momento nos daremos cuenta de lo frágil que podemos llegar a ser.

Dejar de sentirse perdido en la vida es perseguir una noción de realidad, nos dota de una capacidad de ver las cosas de forma diferente.Tómate un tiempo de reflexión, piensa en lo que te gusta, lo que te hace feliz, lo que te apasiona, reflexiona sobre ti mismo y piensa hacia a dónde quieres enfocar tu vida.

Lo dicho, puede ser algo muy sencillo. Sigue estas pautas:

  • Determinación
  • Paciencia
  • Esfuerzo
  • Resiliencia
  • Compromiso

Es importante que durante el proceso no te apresures, no es una carrera, lo importante es que descubras tu propósito.Reserva tu energía para las cosas que te benefician, está bien decir no de vez en cuando si eso te va a distraer de tus metas y objetivos.

Tu tiempo es tuyo y de nadie más.

Todos nos sentimos perdidos en la vida en algún momento, eso no debe estresarte y mucho menos desviarte del camino. A veces lo mejor es tomar medidas y hacer algo para poder superar los momentos difíciles.

Hay que saber reconocerlos, aceptarlos y dejarlos pasar, después de todo, siempre llega la luz después de la oscuridad.

Referencias

James Matthew Barrie, The Little White Bird (1902). Peter Pan and Wendy.

El hombre en busca del sentido. Viktor Frakl. Heder Editorial Barcelona. Año 2004.

Frankl, Viktor, Yes to life (1946).

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