Reconociendo y manejando emociones

Actualizado: 19/02/2021
Tiempo de lectura: 10 minutos

Las emociones son importantes en la vida diaria de las personas. Las emociones son un factor clave para poder definir la naturaleza de nuestros sentimientos y las formas en las que podemos controlar o gestionar una situación.

La habilidad de manejo de emociones la obtenemos cuando desarrollamos la capacidad de darnos cuenta, aceptar de manera fácil y controlar con éxito nuestros sentimientos.

En resumen, las habilidades de manejo de emociones se refieren a tener la capacidad de dominar nuestras propias emociones.

Para poder desarrollar las habilidades de manejo de las emociones, no siempre es suficiente estar abierto a nuestros pensamientos y sentimientos de uno mismo.

Debemos tener la autoridad completa para hacer cambiar nuestros pensamientos y sentimientos que se van generando cada vez que nuestros valores se ven afectados por las acciones de una persona o un evento.

Esto se vuelve muy importante porque el cambio en nuestros pensamientos y sentimientos es lo que nos ayuda a cambiar las emociones y así evitamos estallidos reactivos.

Conceptos claves del artículo:

  1. Las emociones existen por un motivo, es saludable tenerlas, no las ignores
  2. Es importante tener cierto control emocional, pero reprimirlas es negativo
  3. En una crisis emocional es importante respirar profundamente y beber agua
  4. Las 7 emociones básicas son: alegría, sorpresa, tristeza, miedo, ira, desprecio, asco
  5. Una vez identifiques qué te causa una reacción emocional, tendrás mayor control

¿Qué son las emociones?

Las emociones son esas reacciones que produce nuestro cuerpo ante alguna situación como puede ser una amenaza o una recompensa.

Son esas sensaciones corporales que sentimos físicamente, las podemos sentir en forma de gestos faciales o en nuestro cuerpo, pero de igual forma las podemos sentir adentro de nosotros, como cuando sentimos cariño o amor hacia algo o alguien podremos tener emociones en nuestro corazón.

¿Has sentido alguna vez algo en el estomago cuando ves a una persona que te gusta? Las famosas mariposas que siente uno son eso, son emociones que experimentamos por dentro, obviamente las emociones pueden variar dependiendo de cada persona, pero por lo general solemos experimentar una gran parte de ellas.

Diferencia entre sentimientos y emociones

La mayoría de las personas piensan que los sentimientos y las emociones son muy parecidos, es algo natural que pensemos que ambas palabras se relacionan entre si.

Las emociones se generan de forma subconsciente y son las encargadas de describir nuestros estados fisiológicos.

Normalmente se dan como respuestas corporales autónomas a ciertos eventos externos o internos, dependiendo de la situación.

Por otro lado, los sentimientos son experiencias subjetivas que derivan de las emociones, los sentimientos son impulsados por pensamientos y reflejos conscientes.

A diferencia de las emociones, los sentimientos involucran al cerebro, en muchas ocasiones son subconscientes y eso las hace difícil de medir.

Es por eso que algunas personas pueden tener emociones, pero no sentimientos, sin embargo, ninguna persona puede tener sentimientos sin sentir emociones.

Como ves, existen claras diferencias entre estos dos términos y es muy importante que aprendamos a identificarlas ya que podría ayudarnos a cambiar nuestro comportamiento y será más fácil aprender a manejar nuestras emociones.

¿Cuáles son las emociones?

Existen muchas formas de sentir emociones y el número de ellas va creciendo cada día más, no dejan de salir estudios al rededor de todo el mundo, se podría decir que poco a poco se van descubriendo más emociones.

No queremos romperte la cabeza, pero para que te des una idea pueden ser más de 30, en realidad no parecen muchas, pero cada una de ellas tiene sus propias emociones secundarias.

En este articulo nos enfocaremos en las siete emociones más comunes y básicas en los seres humanos:

  • Alegría
  • Sorpresa
  • Miedo
  • Disgusto
  • Ira
  • Desprecio
  • Tristeza

Alegría. Las personas siempre experimentamos esta emoción cuando algo nos gusta y nos pone feliz, expresamos alegría cuando sonreímos, damos algún gesto cariñoso a alguien o nos sentimos bien haciendo alguna actividad placentera.

Sorpresa. A todos nos gusta que nos sorprendan con algo, es un gesto que nos hace sentirnos valorados y queridos por las otras personas, cuando experimentamos algo que no esperamos nuestras emociones se dispararán como fuegos artificiales.

Miedo. Estamos expuestos a muchos tipos de amenaza en nuestra vida diaria, el miedo es una sensación necesaria en ocasiones.

Dependerá del nivel de amenaza que nos represente la situación en ese momento, el miedo puede variar en su intensidad. Ten en cuenta que el nivel del miedo no siempre coincide con la intensidad de la amenaza.

Un ejemplo son las personas que viven con ansiedad, pueden sentir miedo en algunas situaciones que realmente no representen una gran amenaza, pero eso no hace que el miedo no sea real, incluso puede llegar a ser tan intenso que la persona podría sufrir un ataque.

El miedo nos pude hacer sentir preocupados, nerviosos, aterrorizados, pánico, confusión, estrés. No debemos escapar del miedo, al contrario, debemos enfrentarnos a él. Es una emoción totalmente normal.

Enfrentarlo en vez de evitarlo es la mejor manera de poder controlar al miedo.

Hace algunos años tuve un accidente de auto, me costó mucho recuperarme, tenía miedo de volver a conducir, pero no podía vivir con ese temor, tuve que afrontarlo y aunque me costó mucho al final pude lograrlo.

Si dejamos que el miedo nos domine jamás vamos a poder vivir en plenitud, imagínate estar todo el día evitando hacer cosas por tener miedo a algo, es inimaginable.

Disgusto. Una emoción que puede surgir cuando nos exponemos a situaciones desagradables. En ocasiones el disgusto puede ayudarnos a escapar y protegernos de cosas que queremos evitar.

Muchas veces no sabemos la causa de nuestros disgustos, pero hay que entender que estos son una reacción natural hacia algo que no nos guste.

No es saludable estar disgustado todo el tiempo, eso nos puede hacer sentir ofensivos, nauseabundos, incómodos, perturbados. Hay estrategias para poder controlar nuestro disgusto hacia algo o incluso hacia alguien.

Si hay algo que te haga sentir disgustado debes confrontarlo, no te lo guardes, eso será mucho peor, cuando nos callamos las cosas siempre termina peor el asunto.

Toma como ejemplo alguna actitud que no te guste de una persona, extérnale tu opinión y tus sentimientos, esa persona tiene que saber que a ti te disgustan algunas de sus conductas, se habla, se aclara y listo.

Si no hablamos y nos lo guardamos, en algún momento explotaremos y es ahí cuando experimentaremos una emoción aún mucho peor que el disgusto, la ira.

Ira. Si el disgusto es insalubre, la ira no tienes ni idea del daño que nos puede provocar si no la sabemos controlar a tiempo.

Esta emoción se presenta cuando experimentamos algún tipo de situación que nos parezca injusta o que nos saque de nuestras casillas. La ira nos puede hacer sentirnos amenazados, atrapados e incapaz de defendernos.

Es cierto que puede ser muy mala, pero es una emoción natural y aunque mucha gente piense que es algo negativo, en ocasiones también puede ayudarnos a identificar cuando una situación se vuelve tóxica.

La ira puede hacernos sentir irritados, frustrados, furiosos, amargados, enfurecidos, vengativos, engañados, insultados. Hay técnicas para aprender a controlar la ira. 

Cuando te sientas con ira intenta tomarte un descanso, la relajación te ayudará a distanciar el problema que te afecta y eso facilitará que puedas encontrar una solución para arreglarlo.

Desprecio. Quizá sea la emoción más fea que podamos demostrar hacia alguien, sobre todo para esa persona que lo recibe. El desprecio es el rechazo en su máxima expresión.

Esta emoción la experimentamos cuando no queremos tener nada que ver con alguien, Tener desprecio es sentir lo opuesto a la empatía (capacidad de ponerte en el lugar de otro) eso merma nuestras relaciones interpersonales porque en muchas ocasiones el desprecio raya en la falta de respeto.

El desprecio nos hace ser arrogantes y creernos superior a los otros, Esta emoción por lo general viene acompañada por otras emociones ¿puedes adivinar cuáles son? Exacto, el disgusto y la ira, de ahí que estas tres formen la famosa “Triada de la Hostilidad”.

A diferencia de otras emociones, el desprecio es una emoción moral porque por lo general es una respuesta ante una situación que consideremos que sea una transgresión a nuestros límites y normas, tanto personales como sociales.

El desprecio nos hace sentir indiferentes, enfadados, estresados, hostiles, irritados.

Cuando sientas desprecio hacia alguien, trata de ser empático y entender a la otra persona, será difícil, pero deberás darte una oportunidad de quitarte todos esos rencores que hacen que sientas ese desprecio.

Tristeza. Todos la experimentamos alguna vez en nuestra vida, puede ser por cosas muy simples o puede ser por cosas muy fuertes, de cualquier forma la tristeza siempre aparece por algún evento o suceso que experimentemos, pero muchas veces no sabemos la causa.

La tristeza nos puede hacer sentir soledad, melancolía, decepción, infelicidad, preocupación. Controlar estar tristes a veces será difícil, primero tenemos que identificar la causa de nuestra tristeza.

Nunca evites llorar, es la mejor manera de desahogarse y es algo muy normal, cuando lloramos estamos expresando nuestra tristeza y eso nos ayudará a recuperarnos más rápido.

¿Cómo controlar las emociones?

Ahora que ya conoces las emociones básicas, vamos a enseñarte cómo poder controlarlas para que no terminen por controlarte a ti.

Las emociones son más importantes de lo que te imaginas y experimentarlas y expresarlas es vital para los seres humanos.

Nuestras emociones juegan un gran papel en nuestras reacciones.

Estar en sintonía con ellas nos puede traer muchos beneficios y acceso a conocimientos importantes que ayudan con la toma de decisiones, el éxito de nuestras relaciones, las interacciones con otras personas y nuestro cuidado personal.

Si bien es cierto que las emociones son importantes, también pueden afectar nuestra salud emocional si no aprendemos a controlarlas.

Aquí te mostramos algunos ejemplos para que aprendas a controlar tus emociones.

Analiza el impacto de tus emociones. Tener emociones intensas no es del todo malo. Las emociones hacen que nuestra vida sea emocionante y únicas.

Sentir emociones fuertes significa que aceptamos a la vida en su totalidad, y eso hace que no reprimamos nuestras reacciones naturales.

Es completamente normal experimentar cosas abrumadoras emocionalmente hablando ya sea que nos sucedan cosas muy buenas o cosas terribles.

Aprender a analizar que tanto nos afectan nuestras emociones nos ayudará a que estas no se salgan de control y nos dominen.

Si las emociones toman el control nos pueden llevar a sufrir de muchas dificultades ya sea en nuestro entorno personal o incluso a veces en el laboral.

Cuando sientas que esto sucede, haz un balance de tus emociones y cómo estas están afectando en tu vida. Esto te facilitará el que puedas identificar las áreas que te generan conflicto y problemas.

Podrás darle un mejor seguimiento y encontrarás mejores resoluciones para su solución.

No reprimas tus emociones. Deja a fluir a tus emociones, no te las guardes, eso solo hará que no puedas experimentar y expresar tus sentimientos.

A veces esto sucede inconscientemente y es por eso que debes controlar ese impulso de guardarte las emociones.

Reprimir tus emociones puede traer consecuencias como ansiedad. insomnio, dolor muscular, depresión.

Aprende a expresarte abiertamente y encuentra un equilibrio en tu salud emocional, esto significa que debes saber identificar entre las emociones abrumadoras y la ausencia de tus emociones.

Hay momentos en los que si tendrás que reprimirlos, pero de eso hablaremos más tarde.

Acepta todas tus emociones. Este punto va de la mano con el punto anterior. Si tratas de mejorar el manejo de emociones, esto podría hacer que intentes restarle importancia s tus sentimientos.

Aceptar las emociones cuando van surgiendo te ayudará a sentirte más cómodo con ellas.

Piensa en las emociones como mensajes que van llegando, no son ni buenos ni malos, simplemente son naturales.

Algunos te harán sentir mal y pueden hacer que experimentes sentimientos desagradables, pero aún así te darán información importante que podrás usar en el futuro.

Aprender a aceptar todas tus emociones puede conducirte a una vida más satisfactoria y a evitar padecer síntomas de salud mental.

También puede hacerte tener más niveles de felicidad.

Encuentra el momento adecuado para expresarte. Las emociones pueden desbordar sentimientos en nosotros incluso en momentos en los que no es bueno expresarnos.

Ser conscientes de nuestro entorno y de la situación en la que nos encontramos puede ayudarnos a aprender cuándo está bien expresar nuestras emociones y cuándo debemos reprimirlos.

Un ejemplo es como cuando te peleas con tu pareja, en ese momento puede haber emociones que no querrás expresar aunque en ese instante quieras sacarlas.

Eso solo empeorará las cosas, debes relajarte y evitar decir cosas que no te ayudarán en lo más mínimo.

Date tu espacio. Alejarse de los sentimientos intensos puede ayudarte a reaccionar de una manera más razonable.

Este espacio puede ser físico, como lo sería salir de una situación incómoda, o también puede ser mental distrayéndote del problema simplemente.

No es que bloquees o evites todos tus sentimientos, distraerse no es algo malo y no te dañará en lo absoluto. Las distracciones saludables solo son de manera temporal.

Puedes intentar probar salir a dar un paseo, leer un libro, escuchar música, ver vídeos, hablar con algún amigo o familiar, hacer ejercicio.

Como ves, existen muchas formas de distraernos de nuestros problemas y estar en paz con nuestras emociones.

¿Qué hacer en una crisis emocional?

Cualquier persona está expuesta a sufrir de una crisis de emociones, podemos experimentarla, es algo natural, pero no es normal.

Los sufrimientos emocionales ocurren cuando nos sentimos abrumados y asustados por una intensidad en nuestro sistema emocional.

Cuando esto pasa es fácil que tratemos de reaccionar de formas exageradas y en ocasiones incorrectas por no saber que hacer.

Si tu sientes que estás sufriendo un momento de abrumo emocional puede que necesites hablar con alguien, y no te hablo solo de profesionales en la materia.

Aunque no lo creas incluso un amigo o familiar puede ser un gran apoyo en ese momento ya que la relación y el apoyo será más natural.

El amor es una fuerza muy poderosa y un agente curativo más fuerte que las credenciales profesionales.

Las crisis emocionales pueden ser señales de algo mucho más delicado, las personas que las sufren a veces solo necesitan ser escuchadas.

Si estás sufriendo de una crisis emocional o conoces a alguien que esté pasando por lo mismo, puedes aprender algunas técnicas que te ayudarán a enfrentar a esas situaciones abrumadoras.

Respiración. Una de las técnicas más poderosas con la que contamos es la respiración. Al sufrir una crisis emocional, es normal que tratemos de contenerla.

Esa respuesta de lucha envía un mensaje a todo nuestro cuerpo, los sistemas innecesarios se apagan.

Nuestros músculos se contraen y la adrenalina empieza a bombear a chorros en todo nuestro sistema. Eso aumenta la ansiedad y la agitación.

Cuando contenemos la respiración hacemos que nuestro cuerpo se contraiga y que los efectos del miedo se expandan.

Debemos respirar lenta y profundamente y terminar con un suspiro ya que éste envía una señal al cuerpo que le indica que debe relajarse.

La respiración profunda nos ayuda a afrontar mejor las cosas porque a medida que respiramos, el oxígeno viaja por todo nuestro sistema.

La velocidad comienza a disminuir y nos empezamos a sentir mucho más tranquilos.

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