Antes de pasar a la siguiente lección vamos a poner a prueba tu fuerza de voluntad ya que como pudiste aprender en el capítulo 2, es indispensable para controlar la procrastinación.

Este ejercicio requerirá de una gran determinación de tu parte, no será fácil, pero confiamos en que harás tu mejor esfuerzo. La práctica consta de 3 pasos, verificación, ejecución y finalización.

Sonará algo tonto, pero compra en la tienda un dulce, el que más te guste, puede ser un chocolate, una golosina, un helado, lo que sea, pero tiene que ser tu favorito, algo a lo que no te puedas resistir.

Primer paso: pon el dulce, chocolate, golosina, helado, en una mesa en tu habitación, debes sentarte enfrente del dulce, mirarlo fijamente, no quites la mirada de él.

Segundo paso: aquí empieza la verdadera prueba, debes pasar 15 minutos, ni uno más, ni uno menos, enfrente de la golosina. Resistir la tentación de comértelo será tu prueba de fuego, por eso debe ser un dulce al cual no puedas resistirte. 

Tercer paso: al terminar los 15 minutos no podrás comértelo, así que ni lo pienses, de hecho debes regalárselo a la persona más cercana que encuentres y debes ver que se lo coma. Una vez hecho esto ve a la tienda y cómprate no uno, sino dos dulces tentadores y cómetelos. 

Puedes pensar que es algo estúpido, pero si lograste el objetivo te darás cuenta que has renunciado a la gratificación instantánea y preferiste fortalecer tu fuerza de voluntad al máximo.

En la vida pasa lo mismo, somos tentados por muchas cosas que nos darán recompensas inmediatas, pero que al final no nos hacen ningún bien, la prueba del dulce es una metáfora, no pasa nada si te comes la golosina en ese momento, pero es una buena forma de empezar a fortalecer tu voluntad poco a poco.